 Set 11/11 
|
Itinerario: Iglesia de San Juan, Plaza de Isabel la Católica, Calle Ramón y Cajal, Avda. del Castillo, Calle Bajada del Castillo, Plaza de San Pedro, Calle de Santa María al Picote, Plaza de la Villa, Iglesia de San Martín, Calle de San Ignacio de Loyola, Plazuela de Santo Domingo, Calle de Caldereros y Plaza del Salvador.
Imagen: El Cristo de la Fe.
Nuestras celebraciones están exentas de espectáculo. Sin embargo quién no goza de la belleza plástica al amanecer del Viernes en el Vía Crucis, cuando en la mañana fría solo se escuchan los pasos de los cofrades y devotos, los cantos susurrantes y repetitivos como si de un eco se tratara. Oraciones en los momentos de las estaciones, desgarradoras escenas de la Pasión, ante las cruces que marcan las estaciones y el itinerario. Los pájaros, que despiertan alborotados al nuevo día y asisten como únicos espectadores al paso de la comitiva, o el crotorar de las cigüeñas de las torres y sus vuelos lentos y majestuosos acompañan la mañana. Emociones contenidas cuando los silenciosos acompañantes de El Cristo de la Fe, procesionan por la ronda oeste de San Pedro delante del castillo, mirando el ralo paisaje de la loma; cuando pasa por el arco de Santa María bajo su torre, por la medieval Plaza de la Villa o delante del atrio románico de San Martín. En el Mirador del Adaja, otra vez la loma, y los penitentes cubiertos de verdugo, que en algunas ocasiones, las más frías, deja sólido de hielo el vapor de la agitada respiración. Mañana de la meseta, con un clima muchas veces bajo cero, en contraposición del calor interior del dolor y la penitencia.
|