UN VÍA CRUCIS AL AMANECER HELADOR
El Vía Crucis de la mañana, a primera hora de la mañana, no tiene espectadores, es quizás la procesión más íntima y sentida, que este año ha sido especialmente de sacrificio por las bajas temperaturas, se comenzó bajo cero, subió algo el termómetro y al llegar con dos grados las máquinas nos decían que teníamos una sensación térmica de -5. Esta circunstancia ha mermado sensiblemente la participación, aunque fueron más de cien personas las que participaron en este acto penitencial. Un Vía Crucis en el que sale la hermosa imagen del Cristo de la Fe por un largo recorrido rodeando toda la ciudad histórica, desde San Juan Bautista, donde previamente a la salida fue leído “El Mandato”, un texto impresionante que ya hace años se incorporó a este acto. Recorrió la calle Ramón y Cajal, Avenida del Castillo, San Pedo, Santa María al Picote, Plaza de la Villa, San Ignacio de Loyola, Mirador, Santo Domingo, el Arrabal para finalizar en la iglesia-museo de El Salvador donde queda depositada la imagen de Cristo. Los cofrades de la Vera Cruz portaron el paso a hombros, entre las 14 estaciones tradicionales, con lecturas, cantos y rezos, y por momentos sólo se escuchan los pasos de los participantes, algunos pájaros alborotados, como espectadores asombrados y el quehacer de alguna cigüeña que, entre vuelos lentos y majestuosos, se afanan en acrecentar su nido. Las cigüeñas de esta ciudad mudéjar.